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¿Qué es la publicidad ecológica?

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El mundo capitalista en el que vivimos actualmente no nos permite, en numerosas ocasiones, convivir y respetar el ecosistema en el que vivimos.  Consecuencia de ello es el hecho en el que la publicidad perjudica al medio ambiente, debido al uso de energía y materiales que provocan contaminación. Ejemplo de ello es la contaminación lumínica, las tintas tóxicas de los carteles y los numerosos elementos que se imprimen , además del enorme despilfarro de papel que se gasta en las campañas.

Por esta razón, hace unos años, surgió la llamada publicidad ecológica. Una publicidad respetuosa con el medio ambiente que se responsabiliza de utilizar los bienes que nos ofrece la naturaleza de la forma más óptima posible, respetando el entorno en el que vivimos. De este modo, con las energías alternativas, el papel reciclado, el uso de materiales sostenibles en el ‘streetmarketing’, el transporte ecológico  para nuestras campañas con el uso de vehículos eléctricos o a pedales (las bicicletas) y  el uso de las  campañas online, en vez de la utilización excesiva de publicidad offline; podrían mejorar gratamente el medio ambiente que nos rodea y ofrecernos, a largo plazo, una mejor calidad de vida.

Actualmente, son ya muchas las agencias de publicidad que se están apuntando a esta nueva ola de la publicidad ecológica intentando aportar su granito de arena, ya sea con unas acciones responsables en su día a día o realizando campañas de publicidad a favor de la preservación del planeta.

Por otro lado, las empresas tienen un papel muy relevante en este aspecto, ya que son ellas las que deben decidir tener una conciencia ecológica como insignia de su marca.Hoy en día hay tres tipos de empresas según Greenpeace, catalogandose en función de su sensibilidad ambiental: las realmente ecológicas y plenamente convencidas; las empresas que son conscientes de que dar imagen de ser una empresa ambiental da una mejor notoriedad en la percepción que tiene de ellas su público objetivo, y por lo cual venden más (pero realmente no son ecológicas) y las empresas que no están interesadas en ser sostenibles. Este último tipo de empresas son, generalmente, pertenecientes a ciertos sectores, como por ejemplo las industrias químicas.

En conclusión, si las agencias y las empresas (sus clientes) van de la mano, apoyando  el uso de una publicidad ecológica y, por tanto, más responsable con el medio ambiente, podremos preservar el ecosistema del planeta tal y como lo conocemos en la actualidad.

 

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